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La carbonilla del motor son residuos sólidos que se acumulan en la cámara de combustión de cada cilindro del motor de nuestro vehículo, provocando importantes averías.

Una comparación muy gráfica sería decir que la carbonilla del motor es como el colesterol que obstruye nuestras venas, si entendemos el motor como el corazón del vehículo. De la misma forma que el colesterol nos causa enfermedades, la carbonilla hace que poco a poco el motor pierda prestaciones y también sea menos potente.

Tiene otros efectos como el aumento del consumo del combustible, tanto en vehículos diésel como en gasolina, un aumento del humo negro o averías que pueden resultar muy costosas de reparar.

¿Qué averías puede causar la carbonilla?

La obstrucción de la válvula Egr es la avería más habitual, en el turbo, los asientos de válvulas, las bujías, las sondas o el filtro de partículas (Fap).

Pero más allá de estas averías (algunas bastante costosas) si no tomas las medidas necesarias frente a la carbonilla del motor, tendrás problemas al pasar la ITV. Cuestiones como el humo negro o las emisiones del dióxido de carbono a unos niveles muy altos, impedirán que tu vehículo pasa la inspección, obteniendo una ITV desfavorable.

¿Cómo eliminar esa carbonilla?

Tenemos varios trucos para limpiar la carbonilla del motor:
Una opción es limpiarla con productos químicos que se introducen con máquinas, aunque se trata de elementos corrosivos que pueden dañar el circuito motor – además del medioambiente- por lo que no son muy recomendables.

Otra opción si eres un manitas, puedes desmontar los elementos dañados y limpiarlos a mano o llevarlo a un taller y que lo limpien con una máquina de ultrasonidos las piezas dañadas.

Consejos para evitar la carbonilla en el motor

Evita circular a bajas revoluciones, lo ideal es entre 1.700 y 1.800 rpm en diésel y unas 2.500 rpm en motores gasolina. La carbonilla se genera especialmente en vías urbanas, desahoga el coche si lo utilizas generalmente en ciudad.