La tecnología de los ultrasonidos ha supuesto una revolución en el sector de la limpieza de todo tipo de piezas, consiguiendo unos resultados incomparables con los sistemas antiguos.

Este método de limpieza se basa en tres pilares básicos
  1. Cuba de acero inoxidable que a la vez hace de recipiente
  2. Generadores encargados de emitir los ultrasonidos a través de transductores
  3. Producto químico mezclado con agua a alta temperatura.
El proceso de limpieza comienza cuando depositamos la pieza en la bandeja de la cuba, una vez sumergida, dicho líquido, entra en contacto con el objeto, siendo clave la mezcla de la temperatura del agua y otros factores como son potencia, tiempo de exposición y frecuencia de los generadores, de esta manera conseguimos un microcepillado en cualquier cavidad o superficie posible por muy difícil acceso que presente, ya que allá donde llegue el agua se produce la limpieza.

El principio básico del microcepillado se basa en la acción de los ultrasonidos sobre las moléculas de hidrogeno del agua, de esta manera, se consigue más de 40000 implosiones por segundo, marcando una gran diferencia con cualquier otro sistema empleado en la limpieza de piezas, tanto en tiempo como en resultados, sin originar ningún tipo de desgaste o daño en la pieza tratada.

Siendo el sistema de limpieza más eficaz en la actualidad.